La Cumbre Escarlata

La Cumbre Escarlata
Esta semana tu prima, la amiga hipster de tu prima y la vecina del quinto de tu prima te cuentan sus impresiones sobre la última peli de Guillermo del Toro.

lunes, 9 de noviembre de 2015

La Cumbre Escarlata: horror gótico y presencia escénica

Vista por Tu Prima

Me ha encantao'. Lo digo así, para empezar, para que nadie se lleve a engaño. También aviso que soy muy de mi casa y se me compra fácil. Basta con que hagas un par de referencias a Poe y me saques a Tom Hiddleston cariacontecido y ya me tienes. En otras palabras: que no es una obra maestra, lo sé, pero a mí me ha encantao'. Y ahora que ya hemos aclarado los conceptos, voy con la reseña.


Una madre abnegada donde las haya.
La Cumbre Escarlata del título es una amenaza o más bien una advertencia. Cuando Edith tiene 10 años, pierde a su madre por culpa del cólera. Por lo infeccioso de la enfermedad, a la pobre Edith no la dejan ni despedirse de su madre, pero no pasa nada, porque mamá irá a verla post-mortem, para darle un abracito y un aviso: "Cuando llegue el momento, hija mía, cuidado con la Cumbre Escarlata".
Pasan los años y Edith, hija de un acaudalado constructor americano interpretada por Mia Wasikowska, aspira a dedicarse profesionalmente a la literatura. Cuando va camino de reunirse con un editor, se encuentra con su amigo de la infancia Alan, que ha vuelto de la universidad para montar su consulta de oftalmología en el mismo edificio. Uno ve enseguida que a Alan le gusta Edith, pero Edith está casada con su arte, así que el pobre Charlie Hunnam, digo Alan, se va a quedar con las ganas. Cuando está por despedirse aparece la madre de Alan a ser un poco mala con Edith y a mencionar a un tal Thomas Sharpe, Baronet procedente de Inglaterra que parece tener cierto interés romántico en la hermana de Alan. Edith hace un comentario malicioso sobre los títulos nobiliarios y vemos en su cara que va a odiar muy fuerte al dichoso Baronet (lo cual es físicamente imposible porque el Baronet es el mismísimo Tom Hiddleston en el tipo de papel que mejor le queda: noble romántico torturao'. Se enamora hasta el más heterosexual aprendiz de encofrador, como se puede ver en el gráfico).

Mia enamorándose. Así cualquiera.
Total: la novela es rechazada con alusiones a la feminidad que se adivina en la caligrafía de Edith y a la falta de amor y el exceso de fantasmas. Concretamente un fantasma. Así que Edith le dice a su padre que le deje mecanografiarlo en su oficina para que nadie diga nada de su letra. Y allí se encuentra ella cuando aparece el Baronet para reunirse con el padre de Edith a pedirle fondos para la explotación de arcilla roja de su finca. ¡Pam! Flechazo del Baronet. Edith lo desprecia, pero él elogia su novela. Y ¡pam! flechazo de Edith (otra que es fácil de comprar, renunciando a sus principios antinobiliarios por una simple apreciación positiva sobre su obra).  

Alan, ahí advirtiendo.
Y aquí empiezan los esfuerzos de Thomas por conquistarla. El padre de Edith se huele algo y contrata un detective. Alan se huele algo y advierte a Edith. Edith se enamora cada vez más (y yo también). La hermana de Thomas, Lucille (una tremenda Jessica Chastain), se pasa el rato mirando mal por la espalda a Edith. Y al final ocurre una terrible desgracia. Paralelamente, Thomas y Edith se casan y se van a Inglaterra, a un caserón gótico asentado sobre arcilla y que se cae a pedazos, como el del relato de La caída de la Casa Usher, de Poe. Very old and creepy

Hasta aquí el resumen. Como se adivina en el mismo, todo es muy predecible y obvio pero no produce cansancio. ¿Cómo? Porque tiene El Encanto. Tiene la gracia y el amor que traspúan las cosas cuando se hacen desde la admiración. Cuando una cosa es predecible y cartonera porque el autor no sabe escribir o filmar, aburre. Cuando es predecible y cartonera porque se ha decidido deliberadamente que así sea, se produce la magia. Resulta extremadamente entretenido ir anticipando las situaciones (como cuando tenías 10 años y veías Detective Conan) y descubriendo los guiños y referencias a nuestros autores góticos favoritos.

Además, es muy agradable ver un personaje femenino (o dos) que hace cosas. Y sin necesidad de enseñar cuixa ni nada. 


Tiene detalles que no me han gustado: los efectos de sonido sobreros (porque cuando la imagen ya es escalofriante no hace falta un "¡CHÁN!" de fondo, mucho menos cuando la escena debería ser triste, más que terrorífica); los colores que, aunque le dan ese aire de dibujos animados que me encanta y se utilizan muy bien para contrastar ambientes, me parece que si fueran un poco más desvaídos el efecto de la arcilla en la nieve sería más impactante; Mia Wasikowska, floja en algunas escenas que requieren más presencia escénica. Tienes a Tom Hiddleston dándolo todo, saliéndose de la pantalla y luego ella, demasiado rígida, no le acaba de seguir el ritmo y corta un poco el rollo.

También tiene cosas sobre las que podría escribir un ensayo, como la evolución del personaje de Tom Hiddleston frente a lo necesariamente planos o poco dinámicos que son los demás. De hecho, igual le hago un monográfico un día de estos, que para eso es mi blog. Ea.  


Id a verla si os gusta el terror gótico y apreciáis el metalenguaje. No la veáis si os gusta el terror gótico que sigue el cánon a rajatabla y no se hace autorreferencias.